El templo

El templo

¿A que llamo yo Templo?

Pues… a nuestro cuerpo, el envoltorio del super regalo que somos nosotros mismos.

Cuidar el templo es perfecto, necesario y gratificante, pero… ¿Qué pasa cuando solo nos centramos en el exterior y nos olvidamos del interior?. ¿No cuidar al interior afecta de primera mano al exterior?. ¿Qué es más importante, el exterior o el interior para tener una vida más satisfactoria?. ¿Cuidar el templo me convierte en superficial?… Cuantas preguntas. Y vosotros, ¿Qué opináis de esto?

En mi humilde opinión hay que cuidar, respetar y venerar el templo. Este nos permite avanzar, crecer, conocer, disfrutar… Pero, si sólo nos centramos en eso, además de convertirnos en sus esclavos (porque, no se lo digáis a nadie, pero ese templo nunca será 100% perfecto) veremos que, cuanta más atención le damos, más suele demandar, ocupando de esta manera cada vez más de nuestro tiempo. Y además olvidaremos cuidar, cultivar y trabajar lo que de verdad es la esencia de nosotros mismos, su interior.

Si esta esencia no está bien, no está en paz, obviamente el templo se verá afectado y esto nos llenara de frustración, porque ¿cómo es posible que el edificio esté mal si yo me mato a cuidarlo?, pues amig@s (uf) porque los cimientos comienzan a fallar.

No es que sea más importante a que b, pero es cierto que la armonía y cuidado de ambos (el interior y el exterior) es importante y que desgraciadamente se suele poner más hincapié en uno que en otro. ¿Porque pensáis que será?, ¿quizás porque trabajar el interior nos asusta?. No sé, ¿le damos una vuelta juntos?

Cuidar el templo en su justa medida no nos convierte en superficiales ¿Quién no lo hace?, ¿a quién no le gusta verse bien?, lo difícil amig@ (otra vez uf) es encontrar el equilibrio. Juntos podemos encontrar el término medio, ¿os animáis?

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